El Corazón de María es un corazón que Ama

En este día celebramos la fiesta del Corazón de María, día para contemplar el amor, la pureza y la entrega total de la Madre de Dios. Así como en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús reflexionamos sobre el amor incondicional de Cristo por nosotros, en el Corazón de María vemos reflejado el mismo amor, pero desde el corazón de una madre que se une plenamente a los designios de Dios. El Corazón de María es un corazón que ama, guarda y medita en silencio los misterios de Dios, incluso en medio de la incertidumbre y el sufrimiento. Ambas fiestas, del Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón, nos muestran dos corazones entrelazados en la misión de redención: el de Jesús, que busca y perdona, y el de María, que acompaña y espera con confianza. María vivió una fe profunda y silenciosa, incluso cuando no entendía los designios divinos. El Corazón Inmaculado de María es un ejemplo de espera confiada en la fidelidad de Dios, especialmente en los momentos más oscuros, como al pie de la cruz. Que el Corazón Inmaculado de María nos inspire a vivir con amor, confianza y entrega, sabiendo que, al igual que en la vida de María, Dios siempre tiene la última palabra. De ella aprendemos a ser siempre fieles, a confiar en que la Palabra de Dios se cumplirá en nosotros, que nada es imposible para Dios. Cuando honramos al Inmaculado Corazón de María, honramos también a Jesús. Al honrar a la Madre, se honra al Hijo. El significado espiritual del Corazón Inmaculado de María, es que es un reflejo de su amor puro, su fidelidad a Dios, su humildad y su misericordia. “Corazón Inmaculado de María, fuente de amor, misericordia y compasión, te ofrezco mi vida y mi corazón. Intercede por mi y nuestras familias, para que podamos experimentar la paz y la alegría que sólo tú puedes dar. Amén”. Madre María Teresa Silva Sandoval Directora General Misionera Cordimariana.