19 febrero, 2026 Reflexión Cordimariana

Miércoles de Ceniza

Ahora – dice el Señor -, conviértanse a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto, con misericordia. Rasguen las actitudes y los corazones y no los vestidos; conviértanse al Señor su Dios; que es compasivo y clemente, paciente y misericordioso. “Señor, perdona a tu pueblo”. “Misericordia, Señor, hemos pecado”
Reconciliémonos con Dios, ahora es favorable. Somos embajadores de Cristo y es como si Dios hablase por nosotros. Dejémonos reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo trató por nosotros como un pecador, para que nosotros, por su medio, fuéramos purificados ante Dios. Exhortémonos a no recibir en vano la gracia de Dios Padre. Porque Él nos dice en la Escritura: En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te auxilié. Miren, éste es el tiempo favorable, éste el día de la salvación. Comenzamos el tiempo de Cuaresma. Tiempo propicio para revisión de vida personal, familiar, comunitaria, eclesial. Hoy es miércoles de ceniza. Memoria y conciencia de nuestra precariedad y pequeñez. No somos más que polvo, manifestación de lo efímero de la vida. ¿De qué valen posesiones, títulos, propiedades, honores, cargos de alto nivel? Si no te permiten vivir y compartir, de nada valen. Hemos nacido de Dios y a Él hemos de volver.   Miercoles de Ceniza. Educación en la Fe.   Hoy nuevamente, reconocemos nuestros desaciertos para enmendarlos. Es posible resignificarnos y manifestar a Dios con nuestro testimonio. Las prácticas cuaresmales vividas con sinceridad nos permiten volver a nuestro centro en Dios. Sin dobles intenciones, conducirnos en libertad, anhelando la transformación de la vida y sus relaciones. Vivamos la Cuaresma, no como un período litúrgico más, sino como el Kairós (“El tiempo oportuno, el tiempo de Dios”), el tiempo en el que Dios actúa. El tiempo propicio de Dios para hacernos personas nuevas. ¿Cuáles son los tiempos de Dios? Esos tres tiempos son: Acción, Oración, Comunidad – forman parte de la estructura de la fe cristiana. La vida de fe no podría sostenerse a la larga sin conjugar bien esos tres elementos, y sin hacer que fluyan se alimenten entre sí. A medida que nos acercamos al Señor, entraremos en nuevos niveles de libertad. Y, a medida que nos volvamos más y más libres, profundizaremos más en nuestra relación con Dios.   Oración, ayuno, caridad. Educación en la Fe.   “Señor, concédenos el espíritu de diálogo, ilumina nuestra mente con la luz de la verdad, fortalece nuestro espíritu fraterno y busquemos siempre hacer el bien a nuestro prójimo. Ilumina nuestra mente con la luz de la verdad y fortalece nuestro espíritu para que hagamos siempre tu voluntad. Amén”.  

Madre María Teresa Silva Sandoval

Directora General Misionera Cordimariana.