SAN ESTEBAN MÁRTIR

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Colegio Sor Juana Inés de la Cruz  de Monterrey, A.C.

Miércoles 25 de diciembre 2019

“VIDA DE SANTOS”

SAN ESTEBAN MÁRTIR

                  Litúrgicamente, el 26 de diciembre celebramos la fiesta de San Esteban, el primer mártir cristiano. Así como en Navidad celebramos la participación de Jesucristo en el plan de Dios para la Salvación, la fiesta de San Esteban nos indica cómo podemos responder nosotros al gran don de Emmanuel. Es como si el 26 de diciembre nos dijera: “Dios está con nosotros. Ahora, ¿Qué debemos hacer?”.

             En los Hechos de los Apóstoles vemos que Esteban era un elocuente predicador dotado  de una impresionante comprensión de las Escrituras hebreas. Era un creyente que demostraba una fe firme para realizar milagros, sensibilidad para el cuidado de las viudas pobres y talento para administrar las finanzas comunitarias. Pero lo más importante es que era considerado “lleno de fe y del Espíritu Santo. Incluso los del Sanedrín (el consejo Supremo de los judíos) que lo enjuiciaron, vieron, que en él brillaba la luz, lo que el autor de los Hechos interpretó como una señal de santidad.

            Esteban era judío, pero probablemente venía de la diáspora, es decir, que su lengua era el griego. Por esta razón, era muy apto para ayudar a los recién bautizados que venían desde las regiones de cultura griega fuera de Palestina. En los primeros días de la Iglesia, estos cristianos de habla griega no se mezclaban con la mayoría de habla hebrea, principalmente por las diferencias de idioma y cultura. A raíz de esto, pidieron que se eligieran a creyentes fieles para atender a las viudas. Esteban y otros seis hombres fueron designados como intermediarios entre los cristianos de habla griega y los de habla hebrea o aramea. Estos siete cristianos – a quienes hoy llamaríamos diáconos –  tenían igualmente la misión de difundir el mensaje de la salvación en Cristo en el idioma griego, lo cual probablemente se concretaban  a las obras de misericordia, el compartir en las comidas y las conversaciones acerca de la Escritura. Esteban era uno de los principales en esta labor evangelizadora persona a persona.

          La vida de Esteban es un magnífico ejemplo para que nosotros mismos evaluemos cómo estamos cumpliendo la misión de Cristo de ser sus testigos “hasta los confines de la tierra” y de manera especial, de llevar su amor a los sufrientes y menos privilegiados.       

        El espíritu de Navidad nos lleva a demostrar una preocupación especial por las viudas y aquellas personas que carecen  de lo más básico para sus necesidades, como también el ver por las que menos tienen.

 

        Esteban y los demás cristianos comprendieron que cuidar a los pobres y hacer actos de bondad a los demás en Cristo es muy grato a Dios.

      El ejemplo de Esteban nos muestra que a nosotros nos toca, como abanderados de Cristo, buscar y abogar por los que son vulnerables, a fin de hacer más visible el Reino de Dios en la tierra.

        En el libro de los Hechos de los Apóstoles narra que estaban congregados en la sinagoga algunos judíos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia debatían con Esteban que no podían rebatirle sus argumentos, por lo que sobornaron a sus testigos para que dijeran que Esteban había blasfemado contra Moisés y contra Dios.

        Por ello, el pueblo, los ancianos y escribas cogieron a Esteban y lo llevaron hasta el Sanedrín, reunido en el Templo de Jerusalén. Entonces los testigos falsos le acusaron de haber dicho que cambiaría las costumbres de Moisés  y que Jesús destruiría el templo de Jerusalén. En ese momento los sanedritas miraron a Esteban y vieron “Su rostro como el rostro de un ángel “.

        Los sanedritas no pudieron contener su ira. Esteban  miró al cielo y gritó al Sanedrín “Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre, (Jesús recientemente ejecutado) sentado a la derecha de Dios. Esto fue una blasfemia tan grande para ellos, que condujeron a Esteban, a las afueras de la ciudad, a un lugar determinado, Esteban oró a Dios para perdonar a sus asesinos, se puso de rodillas y lo lapidaron.

        En aquella época los judíos permitían la pena de muerte por lapidación en caso de blasfemia. (Morir apedreados).

       ¿De dónde sacó Esteban semejante fidelidad? ¿Y dónde la podemos obtener nosotros? De Dios, porque él mismo declara: “El Señor es compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”. Éxodo 34,6). El trabajo que Esteban cumplía en la joven Iglesia, es servir a los pobres, predicar el Evangelio, servir a los demás, lo convenció de que Dios siempre estaría allí para ayudarle, pasara lo que pasara.

        Dedica un tiempo para orar y hablarle a Dios, pídele que te permita ver lo comprometido que él está contigo. Reposa en la presencia del Señor y deja que la verdad de su fidelidad te infunda calma. ¡Dios está siempre a tu lado y su amor tiene el poder de disipar cualquier temor! (I Juan 4,18).

 

 “Padre Amado, en ti pongo toda

mi confianza, para que tu fidelidad

me ayude a no dejarme vencer por

el temor de vivir y demostrar que

seguimos y creemos en Cristo Jesús”.

Con Cariño:

MCM Madre María Teresa Silva Sandoval

Directora General.

 

 

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