“SAN JOSÉ” (Esposo de la Virgen María)

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Colegio Sor Juana Inés de la Cruz  de Monterrey, A.C.                                                           Lunes 20 de diciembre, 2021.

                                              VIDA DE SANTOS                                        

“SAN JOSÉ”

(Esposo de la Virgen María)

     San José es una figura sencilla y humilde, silenciosa y pobre en apariencia, pero Dios le encomendó una misión única y maravillosa.

   Este hombre del silencio es un hombre aparte, aún en medio de los bienaventurados. Era de estirpe real, de la familia de David. Dios le muestra un amor preferencial, y él responde sereno, fiel y agradecido. José “varón justo” era un verdadero israelita en el que no había engaño. Era también un apuesto joven maduro, no un anciano con barba. “Por verosímil se ha de tener, comenta Bernardo de Bastos, que cuando se desposó con la Virgen era un apuesto hombre, cual convenía a una esposa joven y bellísima”.

José va conociendo que María es la obra maestra de Dios, que reúne todas las maravillas de la creación, la hija de las complacencias del Padre, el paraíso del Espíritu Santo, la Madre Virgen del Verbo hecho carne.

Y él es el esposo de María, esposo virgen como ella, con derecho a una santa e

inefable ternura, que era para él una gloria celestial. Pero esta dignidad, José la acepta y ejerce desde la discreción y el silencio. José es padre legal de Jesús, es padre real y verdadero de Jesús.

     San José cumplió fielmente su misión como esposo de María y padre de Jesús. Fue digno de custodiar los más ricos tesoros del cielo y de la tierra. Hoy sigue protegiendo a la Iglesia como Patrono Universal, San José es Patrono de la buena muerte. San José murió en brazos de la Madre de Dios, y Dios mismo cerró sus ojos.

     Jaculatoria“Cuando la agonía de la muerte me llegue”.

                            Tu patrocinio me ampare, y el de tu esposa

                            María me lleve ante la presencia de su

                            Hijo en el Cielo. Amén.

     San José “hombre justo, respetuoso de la ley, un trabajador humilde, enamorado de la Virgen María.” Con tantas Virtudes ha destacado sus reacciones ante el acontecimiento de que su mujer “María” esperaba un hijo del Espíritu Santo.

     Cuando San José decide hacer suyo al Hijo de Dios, son la clave para conmemorar esta fecha: humildad, dignidad, consciente de sus actos, responsable, levantarlos si se caen, trabajar por un hogar y mantenerlo vivo, impartir disciplina, pero ser justo y sobre todo sabio al tomar sus decisiones.

     El Santo Silencioso. Cosas admirables que todo hombre debe imitar a San José.

1.- SENCILLEZ.

     Persona común, un José promedio si se quiere. José no vivió en Nazaret haciendo milagros, él vivió su santidad envuelto en la simplicidad.

2.- SILENCIO.

     Ni una sola vez en la Biblia oímos una palabra del gran San José. Este silencio de San José es muy elocuente; nos enseña una actitud fundamental para entrar en profunda oración: el silencio también nos enseña la importancia del ejemplo. Debemos demostrar nuestra autenticidad por medio de palabras y nuestras acciones. San José le enseñó al mundo el camino Santo que vivió.

3.- ORACIÓN.

     San José un hombre de oración. Un extraordinario papel que desempeño en la historia de la Salvación; era tanto el esposo de María la Madre de Dios, así como el Padre adoptivo de Jesús, el Hijo de Dios vivo. Enseñó a Jesús a hablar y a hacer frente a Dios como “ABBA” (papá). En cierto sentido, San José a Jesús enseñó a usar las palabras humanas para hablar con el Padre Celestial.

4.- VALOR Y VIRILIDAD.

     En una sociedad en la que demasiados hombres eluden sus obligaciones hacia su esposa, hijo y familia.

     Reflexionemos, pensemos si podemos imitar en algo al señor San José, hombre virtuoso y recto, que Dios Padre escogió para que fuera el hombre que protegiera a Jesús y María y formara la familia Santa bendecida para ser nuestro modelo en esta tierra.

“San José: Ruega por

cada familia, te pedimos

nos ayudes a orientar y

educar a nuestros hijos

para tener una mejor sociedad

y mejores personas, que

con nuestros actos y vida

agrademos y amemos solo a

Dios Padre. Amén.”

Con cariño,

Madre María Teresa Silva Sandoval

Directora General

Misionera Cordimariana.

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