SAN PASCUAL BAILÓN

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Colegio Sor Juana Inés de la Cruz  de Monterrey, A.C.                                                             Jueves 12 de mayo, 2021.

VIDA DE SANTOS 

SAN PASCUAL BAILÓN – Religioso (1592)

(Se celebra el 17 de mayo)

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     En la vida de San Pascual Bailón coinciden circunstancias providenciales. Su vida está entre dos Pascuas. Nace y muere el día de Pentecostés. Por eso se llama Pascual y será alegre como unas pascuas. Nace y muere en el mes de las flores y tendrá gran devoción a María. Su existencia está encerrada en dos pueblos sonoros. Nace en Torrehermosa, del reino de Aragón, y muere en Villarreal, del reino de Valencia. Vida hermosa y regia.

     Por lo demás, el Serafín de Torrehermosa era de humilde familia. A los siete años ya era pastorcito. Y mientras cuida de sus ovejas, teje guirnaldas de flores y plegarias a la Virgen Nuestra Señora de la Sierra.

     Desde niño fue muy inclinado a la piedad. Acude a la iglesia, sin prisa, a los pies de la Virgen o junto al Sagrario. Son sus amores. A ellos dedica las ternuras de su corazón. La Eucaristía y María tienen para él el atractivo irresistible de un poderoso imán. No podía separarse de él.

      Como buen aragonés, es constante y tenaz. Es también un autodidacta. Aprende solo a leer. Así podrá conocer mejor los misterios de la fe. A costa de ejercicios, además es un buen grabador. A golpe de navaja ha grabado en su cayado una

cruz, una custodia y una imagen de la Virgen. A los veinte años trabaja como rabadán para un rico propietario, Martín García. Y es tan responsable Pascual, que su amo le ofrece la mano de su única hija. Es una prueba muy tentadora. Pero no acepta. Hizo un propósito de niño: “Cuando sea mayor, seré franciscano”. Poco después Santa Clara y San Francisco le confirman en su decisión. Camino de Cabolafuente, se le aparecen: “La castidad, la pobreza y la obediencia será tu ideal”.

     Pide el hábito de lego franciscano en Montfort. Como buen hijo del Poverello, celebra sus nupcias con la Dama Pobreza. Pobreza real, querida y saboreada. Quería ser “la escoba de la casa de Dios”. Luego, durante casi treinta años, Almansa, Jumilla, Valencia, Elche, Loreto, Ayora, Játiva, Villena, Jerez y Villarreal, serán testigos de los milagros de su caridad, para con los hermanos del convento y de fuera, y de sus fervores eucarísticos.

     Pascual Bailón. Nombre alegre y apellido juguetón. A veces, sin poder contenerse, se ponía a bailar ante una imagen de la Señora. Tenía buen humor. Recorría muchos pueblos mendigando para el convento y para repartir a los pobres. – Fray Pascual ¿por qué no os servís de un jumento para llevar ese aceite? – ¡Un jumento! ¿Dónde hallar otro mejor que yo?

     Sus superiores le envían a París. Descalzo, a pie y mendigando hizo el viaje. Era una arriesgada aventura. Mil azares le sucedieron. Un hugonote sospechó del papista. – ¿Dónde está Dios?, le preguntó. – En el cielo, contesta Pascual sencillamente. Luego llorará, porque si hubiera añadido: “y en el Santísimo Sacramento”, hubiera sido mártir, que era su ardentísimo deseo. En el viaje de vuelta lo compensa con sus ardientes predicaciones sobre la Eucaristía y sus himnos de alabanza el Amor de los Amores.

     Esa fue su vida, un serafín de amor. Humildad, silencio y sacrificio, como Jesús en la Eucaristía. La aurora le sorprendía siempre ante el Sagrario, radiante de luz y alegría. Allí se preparaba para la jornada. Y ante el Sagrario le sorprendía el anochecer, descansando de sus fatigas.

     Su alma voló a la patria eterna en el momento de la elevación de la Sagrada Hostia en la Santa Misa. Oyó las campanillas, abrió sus ojos para adorar a Cristo en la Sagrada forma que el sacerdote elevaba… Era el 17 de mayo de 1592. El Papa León XIII declaró a San Pascual Bailón Patrono de todas las Obras Eucarísticas el año 1897.

“Amado Dios, en este día me acerco

hasta Ti para darte gracias por todas

las bendiciones que me brindas sin cesar,

Tú eres mi amigo y mi proveedor.

Por favor dame el valor para afrontar los

momentos difíciles, enséñame cada día

el valor de la fe y ser fiel a mis creencias.

De nada he de temer porque Tú estás

conmigo y eres mi Dios, quien me fortalece,

y me sostienes con tu diestra victoriosa.

Amén.”

Madre María Teresa Silva Sandoval

Directora General

Misionera Cordimariana.

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