VIDA DE SANTOS – SAN PEDRO DAMIÁN
VIDA DE SANTOS
SAN PEDRO DAMIÁN
Obispo y Doctor de la Iglesia (1072)
Viernes, 20 de febrero 2026
La Divina Providencia sabe guiar nuestros pasos, aunque en tantas ocasiones no lo sepamos apreciar. Así pensaría en el oscuro porvenir este niño que lo abandonan sus padres, que lleva vida de animalillo de muy pequeño, que cuando ya es mayorcillo un hermano suyo lo trata con inusitada crueldad y para que pueda comer lo envía a guardar sus cerdos…
Pero el Señor le dio un corazón de oro y unas cualidades nada comunes que después alguien sabrá apreciar. Va un día de camino y se encuentra una moneda de oro. Nunca había visto cosa tan preciosa. En lugar de comprarse algo útil o superfluo, entra en una Iglesia y con aquella moneda encarga que celebren una Misa por sus ya difuntos padres.
Un hermano suyo, que era arcipreste de Ravenna, se encuentra con él y lo toma bajo su cuidado. Le hace que estudie y pronto descubre en él cualidades tan extraordinarias que muy pronto llega a escalar los más difíciles puestos, tanto en la cátedra como en la Iglesia.
El Papa Alejandro II lo presenta al Episcopado de Francia como su Legado y escribe: “Os enviamos al que después de Nos tiene la mayor autoridad en la Iglesia Romana, a Pedro Damián, Cardenal Obispo de Ostia, que es como la pupila de nuestros ojos y el más firme baluarte de la Sede Apostólica…”
Fue profesor en reconocidas universidades como Parma, Faenza y Ravenna. A pesar de su amor por la ciencia, aspiró a algo más sólido y duradero. Ingresó al Monasterio de Fontavellana, al pie del Apenino, donde fue elegido superior por unanimidad.
Se distinguió por su fervorosa y prolongada oración, así como por la penitencia. Publicó su obra “Alabanza de la Disciplina”, donde expresa: “El monje debe ser sacrificado y privarse de muchas cosas que tendría en el mundo…”
En tiempos difíciles del siglo XI, combatió la simonía, la relajación del clero y la intromisión civil en asuntos eclesiásticos. Fue nombrado Cardenal por el Papa Esteban IX y posteriormente Obispo de Ostia.
Recorrió diversas naciones como legado pontificio y escribió sobre el celibato, la virginidad y la entrega total a Jesucristo. Amó profundamente a la Virgen María y promovió su devoción.
“Todos los cristianos tienen que vivir la locura de la cruz y apartarse de toda filosofía terrestre, animal y diabólica, contraria al Evangelio”.
Murió el 22 de febrero de 1072, agotado por sus trabajos de misión.
Madre María Teresa Silva Sandoval Directora General Misionera Cordimariana