REFLEXIÓN CORDIMARIANA
Viernes, 27 de febrero de 2026
REFLEXIÓN CORDIMARIANA
“No porque sea familia hay que soportar burlas o falta de respeto en el hogar”
«EL RESPETO ES LA BASE, NO EL PARENTESCO»
Si bien los lazos sanguíneos son importantes, no justifican el maltrato emocional, las críticas constantes o las humillaciones. El respeto es la base de toda relación sana, y la familia no debe ser una excepción.
En algunas familias se inculca la idea de que se deben aceptar comentarios hirientes o comportamientos tóxicos para mantener la armonía. Esto puede generar culpa cuando alguien intenta poner límites. Sin embargo, priorizar el bienestar emocional propio no es un acto egoísta.
Consecuencias de no poner límites:
- Baja autoestima: Las burlas y menosprecios constantes erosionan la confianza y la valía personal.
- Estrés y ansiedad: El clima de tensión y la comunicación inadecuada provocan malestar emocional persistente.
- Ciclo de toxicidad: Normalizar estas conductas puede llevar a repetirlas con los hijos, perpetuando faltas de respeto y violencia verbal.
- Aprender a poner límites: Es clave para proteger el bienestar emocional y no tolerar faltas de respeto entre esposos, hijos o cualquier miembro de la familia.
- Sé firme en tu decisión: No cedas ante manipulación, chantaje emocional o bromas disfrazadas de afecto.
- Busca apoyo: Habla con personas de confianza o acude a orientación profesional si la situación lo requiere.
- Toma distancia: En casos extremos, si los límites no son respetados, es válido alejarse para proteger tu paz.
La dignidad no se negocia. Nadie, ni siquiera la familia, tiene derecho a hacer sentir mal a otra persona. Justificar conductas irrespetuosas solo perpetúa el maltrato.
La familia debe ser un lugar seguro, donde se fomente el amor, el respeto y la confianza. La creencia de que en familia todo se vale o que se debe aguantar para no causar problemas es errónea.
Madre María Teresa Silva Sandoval
Directora General
Misionera Cordimariana