Los Ángeles del Bien

Lo que los demonios hacen para enredar a las almas en el mal, lo hacen los ángeles para el bien. Pronto, a la menor señal de Dios, actúan junto a los hombres haciéndoles conocer la voluntad y los deseos de Aquel, preocupados únicamente de dar gloria a Dios, llevando al camino del bien a cada hombre o ser humano. La acción del ángel de la guarda no puede penetrar directamente en la inteligencia y en la voluntad de cada persona. Sólo Dios puede hacerlo. Pero sí penetran nuestra imaginación, memoria y sensibilidad, al igual que los demonios. Los ángeles tienen una profunda experiencia psicológica para deducir lo que estamos pensando. Los demonios, privados de todo conocimiento sobrenatural, están ofuscados por sus propias pasiones y debilitados también en el conocimiento natural. Satanás, sólo puede valerse de conjeturas para hacernos caer. Pero téngase presente que, para la extraordinaria potencia intelectual de la naturaleza angélica, el temperamento, los hábitos adquiridos, las experiencias pasadas, la actitud del cuerpo, la expresión de la fisonomía, el conjunto de circunstancias, etc., hacen adivinar fácilmente a los espíritus angélicos, las meditaciones silenciosas de nuestro entendimiento y las determinaciones secretas de nuestra voluntad.

PRESENCIA DE LOS ÁNGELES

Al abrir la Biblia, podemos ver la presencia de estos seres desde las primeras páginas. He aquí algunos ejemplos de ello.
  • Después del pecado de Adán y Eva, un ángel los expulsó del Paraíso Terrenal.
  • Las apariciones de los ángeles a personajes del Antiguo Testamento, sirven para demostrar no sólo su existencia, sino que además la misión que tienen de guiar al ser humano al bien, prestándole incluso servicios materiales y ayudando a superar muchas dificultades.
En la Biblia, los ángeles, además de ayudar espiritualmente a los hombres, los ayudan por ejemplo a:
  • Buscar esposa (Tobías 6);
  • Hacer que los maridos vuelvan con sus mujeres (Agar~ Gén. 16,7);
  • Dan de comer a los que tienen hambre y fatiga (Elías~ 1Reyes 19,7);
  • Intervienen para salvar vidas (Lot~ Gén. 19,15);
  • Ayudan y reconfortan en las victorias militares (Josué, Judit, epopeya de los Macabeos);
  • Anuncian, previenen y aconsejan ( Encarnación del Verbo a
  • María ~ (Lc. 1,26); su nacimiento a los pastores~ (Lc. 2,9); su resurrección a las santas mujeres~ (Lc. 28,5).

CRISTO HABLA DE LOS ÁNGELES MUCHAS VECES:

  • Ángeles de los niños (Mt 18,10);
  • Alegría de los ángeles ante la conversión de los pecadores (Lc. 5,10);
  • Legiones de ángeles capaces de defenderlo (Mt. 26,53);
  • Ángeles que reúnen a los elegidos y apartan a los condenados (Mt. 24,31);
  • San José es informado de la voluntad de Dios a través de los ángeles (Mt. 1,20; Mt. 2,13);
  • Están presentes para liberar a Pedro de la cárcel (Hech. 12,7);
  • Condujeron a Felipe a iniciar en la fe a un africano (Hech. 8,26);
  • Abrir camino a Pablo para que llegue a Roma (Hech. 27,23).
   
“Santos Ángeles de mi Guarda, enviados del cielo para velar por nosotros. Con tus alas de luz, resguárdanos de los peligros. Sean nuestros protectores en la sombra y en la luz. Y guíen nuestros pasos por el camino de la paz y el amor”.
Madre María Teresa Silva Sandoval Directora General Misionera Cordimariana.