REFLEXIÓN CORDIMARIANA
Lunes, 08 de junio 2026.
REFLEXIÓN CORDIMARIANA
“10 COSAS QUE LOS HIJOS NO DEBEN HACERLE A SUS PADRES”
- Jamás trates a tu madre y padre con desprecio o con tono desafiante a gritos faltándole al respeto a quienes dieron todo por ti, incluso cuando están cansados.
- No actúes como si tu casa fuera un hotel, vives ahí, sí, pero también aporta, quien ensucia limpia, quien come ayuda a que lo que usa lo vuelve a su lugar y mantiene todo en orden y limpio. Eso también es amor.
- No desaparezcas sin avisar, un simple mensaje puede quitar mil horas de angustia y da tranquilidad.
La tranquilidad de tus padres vale más que cualquier salida sin permiso o por capricho.
- No mientas para evitar una conversación incómoda, la confianza es un puente frágil, cuando se rompe cuesta años reconstruirlo.
- No ignores los consejos de Mamá y Papá creyendo que tú lo sabes todo, ellos ya recorrieron ese camino. Escucharlos no te hace débil, te hace sabio.
- Desde pequeños y más si ya eres mayor de edad, no los busques sólo cuando necesitas dinero o favores; o te portes bien sólo cuando necesitas que te resuelvan tus problemas. El amor no es una caja automática.
- No minimices sus esfuerzos, lo que hoy parece normal, fue años de trabajo silencioso.
- No los compares con otros padres, cada familia lucha por sus propias batallas.
- No olvides agradecer, un gracias sincero, sana más de lo que imaginas.
- No guardes rencor por correcciones, muchas veces corrigieron desde el miedo de perderte o de que te pase algo y simplemente porque te aman.
El respeto no es moda, es carácter, el hogar que honras hoy, define el adulto que serás mañana.
“Señor Dios, Creador y Padre nuestro,
pongo en tus manos la vida y corazón de mis hijos.
Te pido derrames tu gracia sobre cada uno para
que crezcan en sabiduría, amor y madurez.
Quita de sus corazones todo espíritu de rebeldía,
orgullo o falta de comprensión.
Ayúdalos a entender que nuestras correcciones
y consejos nacen del amor profundo que sentimos
por ellos y el deseo de verlos felices y seguros.
Señor, enséñalos a honrarnos y respetarnos así
como nosotros nos esforzamos por guiarlos y amarlos
cada día. Danos también a nosotros como padres, la
paciencia, la templanza y las palabras correctas para
comunicarnos con ellos, sin dejar de ser su refugio y ejemplo.
Que nuestro hogar sea un lugar de paz y amor.
Te lo pedimos con toda humildad. Amén”.
Madre María Teresa Silva Sandoval
Directora General Misionera Cordimariana.