NUESTRO PLANETA Y LA CREACIÓN

REFLEXIÓN CORDIMARIANA

Jueves, 21 de mayo 2026.

REFLEXIÓN CORDIMARIANA

“NUESTRO PLANETA Y LA CREACIÓN EN CRISIS”

Esta situación requiere una voz con conciencia.

La reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) celebrada en Belém, Brasil, recordó que la crisis ecológica global no es sólo un desafío político o científico, sino fundamentalmente moral. En un momento en que ecosistemas enteros se acercan al colapso, en que las poblaciones vulnerables soportan las consecuencias desproporcionadas de la degradación ambiental y en que la comunidad internacional lucha por imaginar un futuro sostenible, la presencia de la Iglesia Católica no es un añadido opcional al proceso de la COP, es esencial.

La Iglesia ha formulado una visión integral de la responsabilidad ecológica basada en la dignidad humana y la interconexión de toda la creación. Laudato Sí (2015) y Laudato Deum (2023) desarrollando lo que el Papa Francisco llamó Conversión Ecológica, una transformación profunda que redefine la forma en que personas, instituciones y naciones comprendan su lugar en la red de la vida. Esta conversión exige cambios concretos en los estilos de vida, las políticas públicas y los sistemas económicos.

La participación de la Iglesia en la COP garantiza que este horizonte ético, espiritual y civilizatorio no se dibuja entre negociaciones dominadas por tecnicismos e intereses geopolíticos.

En el corazón de la contribución católica está la capacidad de nombrar lo que la diplomacia a menudo evita.

El Papa Francisco insistió en que la crisis ecológica es inseparable de la realidad moral del pecado ecológico, que incluye acciones y omisiones que dañan ecosistemas, explotan a los pobres o erosionan al bien común.

Reconocerlo permite comprender que la destrucción ambiental no es accidental, sino frecuentemente fruto de decisiones que vulneran la justicia y la solidaridad.

Aún más, la Iglesia subraya la existencia del pecado estructural, la degradación ambiental y la desigualdad social.

Sin identificar estas estructuras, la acción climática corre el riesgo de ser superficial; sin transformarlos, los acuerdos internacionales se vuelven aspiracionales más que efectivos.

Conversión Ecológica

La conversión ecológica es un llamado a un cambio profundo de mente, corazón y estilos de vida para sanar nuestra relación con la creación, pasando de la explotación a la custodia de la “casa común”.

Esta transformación espiritual, implica reconocer que el daño a la tierra es un daño a nuestra propia existencia.

“Oh Dios, Ayúdanos a escuchar el

clamor de la Tierra y de los pobres,

guiándonos hacia una conversión

sincera de nuestras actitudes y hábitos

inadecuados como la acumulación de

basura, la deforestación, la acidificación

de los océanos, el progreso de fábricas que

afectan nuestro aire puro, la contaminación

radioactiva, lumínica, visual, etc.

Que tu Espíritu Santo nos ayude a vivir

con mayor austeridad respetando toda forma

de vida protegiendo la biodiversidad.

Haznos promotores de paz y del cuidado del

medio ambiente construyendo un futuro mejor.

Amén”.

Madre María Teresa Silva Sandoval

Directora General Misionera Cordimariana.